Una futura Escuela de Circo en una vieja escombrera, y la sempiterna farola
Sevilla. Jornadas incesantes de trabajo que aún continúan. “Nos han robado cuatro veces, todo esto está siendo muy duro”, afirma Jorge Barroso, el alma de Varuma Teatro. “En estos momentos aciagos que no sabemos cómo luchar contra lo que está pasando, nuestra opción es ‘no rendirnos’ y ‘no rendiros’”, sostiene Jorge, conocido como ‘Bifu’ en el gremio de las artes escénicas.
“Esto era una vieja vaquería que ha sido escombrera de Las Dalias durante 28 años, hasta que urbanismo nos cedió este terreno de uso cultural”. En 2008 surgió la idea, la Carpa se inauguró en Sevilla el pasado mes de febrero de este año 2012 en una parcela de 2.000 metros cuadrados junto al polígono Store (final de la carretera Carmona). La compañía Varuma
necesitaba un espacio para desarrollar su actividad creativa. Del formato habitual de las naves convertidas en pequeñas salas de teatro y ensayo, aquí se dio un triple salto mortal: programación, espacio compartido de trabajo y actividades culturales, más una futuro centro de artes escénicas. “Es otro objetivo, lo podríamos llamar una ‘Escuela artística superior de circo’”, comenta Jorge, una iniciativa que irán valorando a tenor de las circunstancias, que podría no limitarse únicamente al mundo circense.
Carampa, en la Casa de Campo de Madrid, y La Escuela de Circo de Nou Barri en Barcelona son referencias para Bifu. “Llevan más de dos décadas funcionando, en todas las grandes capitales existe algo así”, asegura este director de teatro. Por el momento, en La Carpa ya cuentan con una programación mínima: cine y ‘jam session’ en el ambigú exterior, que cuenta con su escenario al aire libre, adecuado para la temporada estival. “Todavía estamos construyendo el “Aula
Abierta” y una oficina donde se instalará el colectivo La Jarapa”. Bifu asegura que la Administración prometió ayudas, pero la financiación se limitó a unos 11.000 euros. “Estaba previsto una carpa más grande”, el artista sevillano apunta a algo más que a la falta de interés por parte de los responsables públicos con estas iniciativas. “No me des dinero, pero no pongas trabas”.
Jorge Barroso alude al singular caso de una farola del alumbrado público que permanece dentro del recinto. “Las autoridades me dicen quítame mi farola, contrata a mi gente [una empresa determinada que cuenta con la autorización] y paga una fianza por si yo hago mal mi trabajo”. Son las contradicciones de una estrecha reglamentación propia de un país decimonónico. “Podían haberla quitado antes de ceder la parcela”, añade con sentido común. “No nos han dado licencia de obras por la farola, ahí está: no tengo los 2.000 € que vale la operación”.
Junto a la inspiración artística, aquí se dan los precisos martillazos que exige el trabajo manual. El Aula Abierta está en plena construcción, un ecléctico centro construido como un lego de dos plantas que albergará ensayos, conferencias, charlas… “Estrategias Subversivas de Ocupación
Urbana”, “Arquitecturas Colaborativas”, “Escarceos con el Arte”… Este es el decálogo de “Recetas Urbanas”, el estudio de Santiago Cirugeda y Alice Attout, quienes llevan adelante todo este singular complejo arquitectónico de La Carpa. Santi suelta las herramientas. “El urbanismo está ligado a las leyes urbanísticas, que las conocemos y estudiamos, pero hablamos también de espacios libres”. Aquí no hay promotora, dinero, empresas inmobiliarias… “Esto es autoconstrucción: confianza, respeto y trabajo”, asegura Santi. “No hay que andar con tonterías, esto es suelo público cedido y hay que aprovechar también esos bienes de titularidad pública que están tirados en almacenes o en las calles, que demandamos para uso cultural o social”. Recetas Urbanas ha traído materiales que tenía diseminados por distintos puntos de España, como Madrid y Granada. Forma parte de un colectivo que actúa a nivel internacional, Arquitecturas Colectivas, donde se agrupa un nutrido elenco de profesionales y voluntarios: abogados, arquitectos, hackers, bomberos… El freno a la especulación sigue siendo una de sus batallas.
Para asumir los gastos de la construcción del Aula Abierta han recurrido a la plataforma Goteo (crowdfunding). Aquí no hay cuotas, solo inquietudes socioculturales. Y también una farola. “Si como empresa engañaron a muchos de la industria cultural que cogieron un espacio, compraron un vehículo, pagaron sus impuestos, etc., nosotros les animamos a que se vengan a La Carpa y puedan seguir generando en este espacio gratuito”, comenta Bifu. Se da por hecho que hay colaborar con los gastos, por ejemplo, el generador eléctrico, el agua, o la limpieza. “Si no hay muchos recursos, si se trabaja a destajo, y si hay poco dinero, la necesidad imperiosa de crear es nuestro escape para no acabar muriendo”, afirma el director de Varuma. Catarsis que depura algo más que el cuerpo. “Pensamos que esto es un bien social, la parte artística es algo enfermizo”.
Leslie J. López
Fotos InSevilla
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30 jul 2012
Posted by Insevilla
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Una muy interesante iniciativa… felicidades a Bifu y Santi por sus esfuerzos y su trabajo… pero no me resisto a denunciar la poca vergüenza del medio al insertar entre las palabras del artículo un anuncio de la banca para la venta de viviendas quién sabe si robadas a trabajadores explotados o parados. Lamentable.
me gusta que hagan este tipo de iniciativas de lujo hay otras alternativas me alegro