Cae la noche, cine en Sevilla
Sevilla. Calles desiertas como letanías, turistas de cara abotargada y enrojecida, vecinos que resoplan, coches que zumban con el climatizador a tope en los semáforos… La ciudad hispalense también vive el verano. Si refresca, solo fue un sueño pasajero. Aquí no hay playa, el río Guadalquivir es un espejismo. Estampas costumbristas de una ciudad que sobrevive en agosto.
La industria de Hollywood y su progenie crearon por antonomasia una institución social en Sevilla: los cines de verano. Mucho más que ocio, se trata de una costumbre casi tan antigua como la silla de enea, el cartucho de pipas y el primer beso de novios. Vida de barrio en una ciudad cuyas temperaturas veraniegas son castigo y penitencia a lo largo del día, donde la noche cae y se espera
como una liberación. El patio de la Diputación, los tres cines de Alcosa, Torreblanca y Sevilla Este, y esas salas alternativas, como la plaza del Pumarejo, el jardín del Huerto del Rey Moro, Ultramarinos en Pasaje Mallol, la Carpa de Varuma Teatro y la Milagrosa, en el patio de la parroquia de Ciudad Jardín.
Las películas son de diversos géneros y de distintas épocas: acción, comedias, animación, grandes clásicos, y con subtítulos originales o dobladas al castellano… La cartelera es amplia. Salvo el cine de la Diputación, cuya entrada cuesta 3,5 euros, estos otros son gratuitos, por lo que es conveniente no esperar a última hora para tomar asiento. La sesión se desarrolla entre las 22:00 o 22:30. La mayoría de estas salas cuentan con ambigú. El CICUS, sin duda, merece una mención especial. El ciclo 21 Grados de este centro (de agitación) cultural de la Universidad de Sevilla no se limita al cine, además, ha ofrecido durante julio una sesión de jazz los martes -ya culminó-. En agosto, continuará con películas de lunes
a jueves, junto a otros espectáculos más o menos experimentales relacionados con las artes escénicas.
Para respirar con alivio en Sevilla, no faltan ofertas en bares, terrazas, tabernas y todo tipo de tugurios que nunca escasearon en esta ciudad -ahora los llaman, de forma genérica y postmoderna, negocios de “restauración”, un eufemismo confuso-. También consuela una escapada a la playa o una huida a algún pueblo de la provincia. Para aquellos que por diversos motivos tengan que resignarse y hacer alarde de ciudadanía, no nieguen que en Sevilla se puede pasar un auténtico verano de cine.
Leslie J. López
Fotos InSevilla





01 ago 2012
Posted by Insevilla
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